HOTEL SPA NIWA

Su promotora fue una de las pioneras introduciendo el servicio de SPA en la zona y entre los servicios que ofrece a sus clientes destacan los masajes orientales

En el año 2008, en plena crisis económica, abría sus puertas en Brihuega el Hotel Spa Niwa, un lugar acogedor y muy coqueto, ideal para desconectar y disfrutar de la tranquilidad que ofrece el medio rural.

Trece años después, su promotora acudió a FADETA para llevar a cabo diferentes mejoras en sus instalaciones con el fin de dar cumplimiento a todas las medidas de protección frente al Covid-19, reducir el consumo energético y ofrecer mayor comodidad y seguridad a los huéspedes. En concreto, se ha instalado un equipo de deshumidificación y un techo tensado con tela PVC para evitar que se produzcan humedades en la zona del SPA y se ha apostado por un sistema de autoconsumo fotovoltaico para reducir el consumo actual. También se ha adquirido un cañón de ozono, se han habilitado sistemas de control automático de acceso y se han colocado mosquiteras.

La promotora, Ana Bedoya, asegura que la ayuda de FADETA ha supuesto un respiro y una garantía. “Fadeta hace una labor muy importante en el territorio porque ayuda a quien quiere invertir en el medio rural, paga pronto y es una garantía de que vas a cobrar”, señala esta emprendedora alcarreña quien resalta que “en el medio rural se vive muy bien, hay mucha calidad de vida”.

Natural de Brihuega, esta innovadora emprendedora había trabajado en hoteles de Madrid durante bastante tiempo, pero en 1995, cuando comenzó a hablarse de turismo rural decidió regresar al pueblo, reformar una parte de la casa de sus padres y crear la primera casa rural de Brihuega. A partir de ahí empezó a gestionar otras casas rurales que no eran suyas. Fue entonces cuando decidió dar el gran paso y hacer realidad su gran ilusión construyendo un hotelito pequeño con jardín, piscina y SPA, convirtiéndose en una de las pioneras en la zona en introducir este servicio para sus clientes.

El hotel cuenta con 10 habitaciones dobles y, como seña diferenciadora de sus competidores, ofrece masajes orientales a manos de personas procedentes de Filipinas, lo que sumado al SPA y a la excelente atención al cliente, le ha generado una excelente reputación. “Es algo que la gente valora, ofrecemos un conjunto de experiencias para ayudar al cliente a desconectar y a relajarse, por eso no se admiten niños”, apunta Bedoya.

En este hotel trabajan 8 personas, todas ellas residentes en la zona. Entre sus clientes, se encuentran principalmente personas llegadas de Madrid que buscan descanso y relajación. Normalmente son parejas de mediana edad, aunque cada vez son más las mujeres que hacen una escapada a este lugar, solas o con amigas. El hotel también acoge pequeñas reuniones de trabajo y presta servicio de spa y masajes a personas de la zona que no se alojan en el hotel pero que quieren disfrutar de esta experiencia. “Aunque los comienzos fueron duros, me lancé y no salió mal”, afirma esta valiente emprendedora, quien reconoce que la cercanía con Madrid y Guadalajara y eventos como el Festival de la Lavanda que se celebra en la localidad o los encantos de un pueblo como Brihuega donde hay prácticamente de todo, juegan a su favor.

Información del proyecto

Ana Bedoya
Modernización y adecuación de alojamiento turístico